La lluvia de ideas para este caso fue diferente, ya que la empresa aún no tenía nombre. Así que empezamos a probar nombres junto con conceptos de logotipos, y después de unos cuantos intentos llegamos a esta idea. Al utilizar el nombre completo de la empresa y hacer que la V fuera una copa de vino, el logotipo cobró vida. Nos encantó, y a nuestro cliente también.
Promueve el reconocimiento del nombre y se asocia con enfoques más tradicionales y formales de la marca.
No importa cuántos años pasen, este logo seguirá pareciendo fresco gracias a su forma limpia y sencilla.