Acabamos de regresar de unas vacaciones por Europa y, si algo quedó clarísimo durante el viaje, es que una de las herramientas más importantes para decidir dónde comer, qué visitar o qué experiencia vivir fue Google.
Antes de entrar a un restaurante, bar o café, siempre pasaba lo mismo: buscábamos el lugar, mirábamos la puntuación, leíamos algunos reviews recientes y, casi sin darnos cuenta, tomábamos una decisión. Ese proceso —tan cotidiano para nosotros como turistas— es exactamente el mismo que sigue hoy cualquier cliente, sea local o extranjero.
El journey del cliente comienza mucho antes de que cruce la puerta de tu negocio. Llega a través de una búsqueda: “best brunch near me”, “cocktail bar”, “things to do”. En segundos, compara opciones. ¿Qué toma en consideración? La puntuación, los comentarios, la frecuencia de los reviews y, muy importante, las fotos. Luego visita tus redes sociales para confirmar si lo que vio coincide con lo que siente tu marca. Ahí ocurre la decisión final.
Los reviews no solo hablan de tu producto; hablan de tu experiencia completa. Servicio, consistencia, ambiente, atención al detalle. Un negocio con buenos reviews genera confianza inmediata. Uno sin reviews —o con comentarios desactualizados— genera dudas, aunque el producto sea excelente.
Aquí es donde entra la importancia del contenido visual. Fotos reales, actuales y bien ejecutadas de tus platos, tu espacio y tu ambiente ayudan a que el cliente se imagine allí. No se trata solo de “verse bonito”, sino de comunicar coherencia entre lo que prometes y lo que ofreces. Cuando los reviews y el contenido visual cuentan la misma historia, la percepción cambia por completo.
Hoy más que nunca, tu presencia digital es tu primera impresión. Reviews activos, respuestas auténticas, contenido consistente y plataformas actualizadas no son un lujo: son una necesidad. Porque ese cliente que hoy te encuentra desde su celular, mañana puede estar sentado en tu mesa.
Y todo comienza con una búsqueda.